10 may 2012

MILAGROS MICHAEL


Funciono mejor como producto



Si un periodista se te acerca y te hace la típica pregunta: ¿Cómo tú te presentas?

M.M.: Que me llamo Milagro Michael, me dicen Mili y que soy una artista. Siempre trato de estar investigando, nutriendo, siempre como que trato de mantener la curiosidad para hacer lo que hago. Básicamente eso.

Bien, y si el periodista te pregunta: ¿Qué es lo que te define a ti como artista?

M.M.: La convicción… definitivamente.

Una artista con convicción, ¿qué significa para ti?

M.M.: Una persona que sabe lo que quiere y lleva sus ideas, defiende sus ideas todo el tiempo, a pesar que pasen cosas malas, o las cosas no se den cómo uno quiere; y, que  siempre está todo el tiempo o proponiendo o generando y creando continuamente, ¿no?, no quedarse en el molde.

¿Cómo empezó tu carrera?

M.M.: Empecé en realidad… yo iba a un colegio bilingüe de doble escolaridad muy exigente, éramos muy pocas y me iba muy bien en el colegio, todo el mundo pensaba que iba a hacer otra cosa. En el colegio teníamos muchas actividades extracurriculares, teníamos jazz, tap, danza escocesas, hacíamos plays que eran musicales, teníamos coro… A los nueve empecé, hice tap; a los trece jazz; en la secundaría entré en el coro…

Sí, hacía todo, hacía todas las actividades. Más o menos, ¿cómo fue? El 2000, 2001, como que me comienza a gustar un poco más, en mi familia nunca nos incentivaron a hacer danza; sí me incentivaron al arte, cuando era chica pintaba mucho, porque mi abuela pinta y está dedicada a las bellas artes, íbamos a un taller, al museo; en esa parte si me incentivaron, pero con la danza no, mi papa siempre nos mandó a hacer deporte: jugué mucho al hockey, soy federada, entrenaba mucho, tres veces a la semana y jugaba los sábados.

Perdón, ¿qué es federada?

M.M.: Federada es que no jugás profesionalmente, pero participás en un torneo. Y tienes que estar inscripta, creo que es a partir de la sexta edición que eres federada… nada, igual es ir a pagar…

Bueno, yo empiezo a averiguar por mi cuenta, y que como mucha idea no tenía, sólo lo que había hecho en el colegio; cerca de mi casa estaba la escuela de Valeria Lynch. Fui ahí y ahí empecé. Empecé a conocer a un profesor que bailaba en Chicago, en el 2001, me acuerdo que iba a ver Chicago, era fanática de Chicago, era la obra que me definió: Bueno yo quiero hacer esto. Y así me empecé a conocer gente y me empecé a meter. Después me enteré que lo de Julio Bocca daban unas becas, audicioné y me dieron una beca. Como que comencé sola, investigando.

Al año siguiente, empezando en lo de Valeria, hay un congreso de comedia musical, que venía Rob Ashford, un director y coreógrafo muy conocido de Broadway, que está haciendo muchas cosas. Vienen de la universidad de Point Park a dar una becas de curso de verano, que allá hay mucho cursos de verano, te vas por dos meses y tomás cinco clases por día… Así que la gané, eso fue básicamente lo que… también era muy chica, estaba por tercer año, tenía que faltar al colegio y mis papás no querían; ¿viste?, porque estaba el riesgo de quedarme libre y me perdía un montón de exámenes… Entonces, le preguntaron a la escuela de Valeria: ¿Y, realmente vale la pena que vaya?  ¿O es un capricho nomás? Y me fui. Y a los dos años siguientes me volvieron a dar las becas, y me iba dos meses en invierno de aquí, en verano allá. Así empezó todo. Las investigaciones me llevaron a hacer esto.

¿Y la beca Steps de Nueva York?

M.M.: Steps fue… Yo en realidad termino el colegio y empiezo a trabajar. Ahí me habían dado una beca para estudiar en la universidad de Point Park, pero era carísimo porque aparte tenía que pagar veinticinco mil dólares por año, y fue justo en la época del corralito, que a mi papá le robaron bastante plata en esa época y bueno, no tenían tanta plata para bancarme los veinticinco mil dólares por año, más la comida y todo; entonces, decidieron rechazar la beca. Bueno, me quedo acá, ahorro hasta que tenga plata me voy a Nueva York.

Mi primer laburo fue en Revista Nacional, primer laburo profesional, en el Ópera. Bueno, hice un montón de musicales, había hecho Víctor Victoria, Disney, en Disney hice de Esmeralda, estuve en el programa de Diego Maradona, La noche del diez… ¿Qué más hice?, un baile con Thalía, Cabaret. Creo que fue hasta el año de Cabaret que dije: Bueno, hasta acá llego. Ya había laburado mucho, como que sentía, o sea, me había ido bárbaro pero yo quería crecer; sentía que acá un poco… necesitaba como un cambio. Audiciono para la Beca Steps de Nueva York; bueno, ahí me dieron la beca y me fui un año y medio.

Al volver, empezaron a salir muchos laburos, que estuvo bueno porque fue volcar todo lo que había aprendido, también quise enfocarme más y trabajar en cine o en tele, que es muy difícil acá en Argentino, porque eso se maneja nomás con representantes, no te enterás de los casting, en cambio en teatro es mucha más abierto y el talento lo ves arriba del escenario, en cambio la tele es más difícil, es una cuestión más de conocer gente.

Hice un par de bolos, y una película, que se estrena ahora, una película europea.

¿Cómo se llama?

M.M.: Body Language, es una onda… viste ¿step up de Disney? Yo era la mala de la película, la que me peleaba con la protagonista, tenía al mejor bailarín, se creía mucho, era hija de diplomático… ¿viste? Era muy infantil. Estuvo muy bueno lo de la película, fue una experiencia que me cambió mucho, era la primera vez que hacía escena, aparte que tuve seis escenas, que no es mucho, pero aprendí mucho.

Hablemos de influencia, de inspiración…

M.M.: En general siempre hay muchas personas… en general, eso es lo que me pasa, tengo un problema, siempre todo lo que veo todo me inspira. Cuando veo algo, ay, quiero hacer esto. Muchas cosas, si te tengo que decir, por ejemplo coreografía, a quien le sigo la línea es a Wade Robson, un chico multifacético, que me identifico mucho con eso, multifacética, como que hago varias cosas. Wade fue quien dirigió un show de Britney Spears a los diecinueve años, ahora es coreógrafo del Cirque du Soleil. Es bastante amplio lo que hace, y lo que me gusta es que lo que tiene sus coreografías es que tienen un concepto, algo que les identifica y dices este paso es de Wade, pero lo que me llama la atención es la esencia, como lo cuenta.

Me pasa ahora que a mí me gustaría dirigir shows más conceptuales, tipo Cirque du Soleil, pero sé que este es el momento de ver, hacer, trabajar mucho. Ahora escribí un corto y un amigo lo va a dirigir en donde voy a actuar, pero no me meto a full a eso porque sé que lo haré más adelante. Como dije, recibir y nutrirme. Aprendo muy rápido, gracias a eso me fue muy bien.

En Argentina es muy difícil que de un protagónico si no sos famosa, quiero hacer otras cosas, siento que  acá tengo un techo pero de posibilidades, no hay muchas posibilidades, con esto de Showmatch que nos abarca todo los horarios y las tiras no funciona la gente no va al teatro.

Pero, ¿tú no participaste…?

M.M.: Sí, sí, yo trabajé, yo hice con Lorenzo lamas, también tenía que traducir, en el aire, nadie hablaba inglés.

¿Con esa experiencia, cómo te fue?

M.M.: Un buen laburo… La verdad que le tenía mucho prejuicio, siempre como que apunté a otra cosa, pero apareció, dije bueno vamos  a probar y después vemos.

¿Se cumplió el sueño?

M.M.: No, ya no son más soñadoras, ellos contratan bailarines y le ponen un sueño. No es que yo voy y digo: ay, quiero que tal fundación… no, te ponen un sueño… Igual estuve muy poco, porque Lorenzo (Lamas) venía por pocas semanas. Ahí adentro me trataron muy bien, es un buen laburo, da laburo a mucha gente… La verdad fue una buena experiencia y duró lo que tenía que durar; este año también me llamaron y no quise, por mis otros proyectos, y no es lo que quiero, no es un lugar para mí.

Trabajaste varias obras a lo que llaman cooperativa, o como quien dicen a pulmón… entre ellas Ninfas…

M.M.: Estaba muy bueno, fue el 2006, otro a pulmón… era un espectáculo de danza de diferentes cuadros que mostraban diferentes etapas de la mujer, con música electrónica; estuvo muy bueno, tenía veinte años, y fue la primera vez que me ayudaron a componer el personaje. Ensayamos dos meses, pero dos meses así a full. Por general todo espectáculo que hago en cooperativa me llevo buena experiencia y aprendo mucho, en la compañía también.

Yo estoy en una compañía que se llama Proyecto dos que lo dirigía Alejandro Ibarra, el año pasado hicimos una obra que se llamaba Surmenage a trois; que eran tres obras, todo contado a través de la danza. Este año hicimos Feliz… No, en estos espectáculos uno labura mucho, da mucho y aprende mucho.
En cambio en comedia musical te da un paquete y en realidad no te laburan mucho las actuaciones. Tampoco funcionan mucho, encima que hay que comprarlo en dólares (los derechos) la gente no va a ver comedias musicales, no hay muchos famosos que las puedan hacer; una cosa es hacer una obra de teatro que pueden actuar bien o mal, pero los ponés a cantar y no pueden cantar, los pones a mover y no saben…
Bueno, lo que falla también con la gente de comedia musical es que no sabe actuar.  

¿En el cine, qué es lo que te llama la atención?

M.M.: Me paso que estaba buscando algo distinto que el teatro no me estaba dando. Empecé a buscar cine, televisión, lo que sea. Apareció lo de la película… me paso que, en cine hablé mucho con el director, me hizo escribir la historia de mi personaje, y empecé a leer el guión y en base a eso empecé a escribir mi historia.

Lo que más me gustaba era que construía mi personaje, pero todos los días debía rodar o grabar cosas distintas y eso me divierto. Me pasa que con el teatro una vez que se estrena es como una rutina, el cine era una cosa diferente y me sentía que mi cabeza estaba ahí, estaba metida, jugaba, como que me sentía que estaba en acción. Puedes crear un personaje pero todos los días tienes una situación nueva… yo soy de aburrirme con las cosas, me mantenía de humor. No sé, por mi expresión, por mi forma de ser funciono mejor como producto en el cine que en el teatro.



Me llama la atención funcionar como producto…

M.M.: Un poco los artistas son un producto. Al jugar como que todo se desarrollaba solo, ¿me entendés? Era, acción y ya estabas ahí y empezabas a jugar con lo que pasaba. Te dejás sorprender por el vacío y haber que pasa, esas cosas que funcionan.

28 jun 2011

ESPERANTE, NO TAN PRONTO HAGAS DE MÍ UN AUSENTE


Imágenes sublimes, textos tristes

"Esperante, no tan pronto hagas de mi un ausente" es un drama onírico que repasa las dificultades de un escritor a la hora de llevar a cabo su último escrito. Su escritura será su manera de batallar con la ausencia de su gran amor y los sucesos que desencadenan sus recuerdos.

La obra narra las batallas íntimas de un escritor encerrado en una pensión intentando terminar sus escritos.

En una pensión añeja se encuentra el escritor. Se debate con sus recuerdos intentando culminar su novela. Una novela escrita sólo para él como recurso reparador de las ausencias que ha sufrido a lo largo de su vida. Su escritura es el móvil de acción; como la maquinaria de Lázaro, intenta revivir en la ficción el recuerdo de su padre, de Elena y de un entrañable amigo de la infancia. Asistimos entonces a la puesta en acto de los procedimientos creativos que lo asaltan, lo desmembran y finalmente liberan.

En este camino de construcción poética vibra la profundidad de los textos de Macedonio Fernandez. Sus escritos atraviezan los recuerdos autobiográficos del actor y el director dándo vida a la obra. Recuperando así, y a modo de homenaje tácito, los últimos años de vida de Macedonio, su relación con la escritura y su particular metafísica en la tríada Vida, Muerte y Amor. De este modo, el escritor descubrirá el camino que lo lleve a sentirse realizado. Por fin encontrara en su escribir, la manera de reencontrarse con su único amor.


"Esperante, no tan pronto hagas de mi un ausente" es un texto de Eliseo Barrionuevo y Francisco Grassi, y dirigida por el propio Grassi. Uno se pregunta, ¿Quiénes son ellos? ¿Por qué menciono sus nombres primeros?


Me llamó mucho la atención que en "Esperante, no tan pronto hagas de mi un ausente" contenga imágenes tan consistentes y sean sublimes a la vez. El espectáculo contiene mucha pregnancia con pocos recursos luminotécnicos; esto se debe a que la obra parte desde la hipótesis que el eje central del teatro, en la representación, es el actor; por lo tanto, Francisco Grassi y Eliseo Barrionuevo explotan al límite esa hipótesis y lo hacen muy bien.


La puesta en escena nos propone un juego sólo para los sentido de la vista y del oído. "Esperante, no tan pronto hagas de mi un ausente" es una historia muy conmovedora, cuya crueldad está encerrada, pero latente en cada palabra, en cada cigarrillo, en cada silencio, en cada papel.


En "Esperante, no tan pronto hagas de mi un ausente" el actor con mucho ritmo expulsa las palabras en el momento adecuado. Se nota el trabajo de “la escucha” en el “aquí y el ahora”. Construye a un personaje escritor desde parámetros comunes, clichés míticos, y románticos; pero maximizan los detalles, utilizan el desorden de pensamientos en los papeles como un lugar dramático, el cigarrillo constante como arma de destrucción de las palabras, entre otros.


La propuesta escénica de "Esperante, no tan pronto hagas de mi un ausente" nos induce hacia el caos, hacia el descontrol que oprime al personaje, por lo tanto, él siempre está buscando, una luz, alguna iluminación en la palabra que produce sus deseos y sus frustraciones para poder ser libre. Una lucha con un enemigo que es uno mismo y a la vez una fuerza superior a él, que está escondida como “el recuerdo de su gran amor”.


Para encontrarse con "Esperante, no tan pronto hagas de mi un ausente" y vivir esa lucha que atemoriza a un escritor por un amor, sólo tiene que ir los domingos a las 21:00 a Elefante – Club de Teatro, en Soler 3964, reservas al 4821-4425.


Ficha técnico artística

Sobre textos de: Macedonio Fernández
Dramaturgia: Eliseo Barrionuevo, Francisco Grassi
Actúa: Eliseo Barrionuevo
Iluminación: Yamil Chiapa
Asistente de producción: Emilia Sonzogni
Prensa: Ezequiel Hara Duck
Producción: Anahi Garcia Cascabelo
Dirección: Francisco Esteban Grassi

18 jun 2011

JAULA PARA 4


El Desgarre de los deseos

Vivimos entre la chatarra, el cáncer es nuestra medicina, bebemos y comemos nuestros excrementos, nos revolcamos en la putrefacción de la tierra, escuchamos los gritos de terror sin pena y no nos enojamos ni con 15 puñaladas encima. Definitivamente Vizconde, al público le va a gustar nuestra felicidad.

Atentamente, su amiga.

La Marquesa.

Obra inspirada en el libro: Las amistades peligrosas de Chordelos de Laclos y Cuarteto de Muller.


“Jaula Para Cuatro”, escrita y dirigida por Javier Soria, expone la violencia del deseo, materializa la oscuridad de los espíritus que se van presentando, transforma el amor y el odio en objetos, todo en un abstracto juego de poder y de puesta en escena.


“Jaula Para Cuatro” nos muestra unos personajes oscuros, que están hechos de la misma materialidad que los rodea. Personajes que tienen un juego perverso y constantemente están al acecho del dolor ajeno, de la diversión del momento. Personajes siniestros construidos con mucha energía por parte de Sherry Denis y Nibaldo Maturana; actores con mucha presencia, dispuestos a todo por el juego propuesto.


En “Jaula Para Cuatro” no hay lugar para el descanso, desde el momento en que uno se sienta y se apagan las luces el espacio, la música y el clima gestante llenan completamente todo los sentidos. Un espacio minimalista, deteriorado, con una estética “futurista apocalíptica”, símil a un basurero de acero. Un lugar que se va transformando desde el cuarto de una virgen hasta la oficina de una Marquesa. Un espacio que respira junto a los personajes.


“Jaula Para Cuatro” es una extraña obra para la escena porteña, pero es una propuesta para un domingo a las 20:30 en el Teatro El Espión, Sarandí 766, reservas al 4943-6516


Ficha técnico artística

Autoría: Javier Soria
Actuan: Sherry Denis, Nibaldo Maturana
Vestuario: Mariana Arzola
Escenografía: Johanna Vanesa Ward
Música: Claudio Cabello
Operación de luces: Ana Siniego
Fotografía: Davide Casali
Diseño gráfico: Natalia Pena

14 jun 2011

EL DIARIO DE CARMEN


La búsqueda de una voz incesante

No hice una obra de teatro ´acerca de´ un diario íntimo; me planteé las condiciones potenciales que ofrecía un diario íntimo para la experiencia del teatro.

El diario íntimo es un espacio donde el que escribe se representa a sí mismo. Donde cuenta qué hizo, qué le pasó, pero a la vez no es fácil saber qué grado de ficción interviene ahí.

¿Es acaso un monólogo?

Hay además un hipotético lector, un espectador cómplice de poder descubrir y espiar todo lo que hallara escrito…

En mi obra tomé un diario íntimo (´El diario de Carmen´) como si fuera una escena. De manera que Carmen tiene un dominio arbitrario del lugar y puede repetir a voluntad momentos del día, cambiar finales, hacer variantes sobre lo que padeció...

La costumbre de hacer anotaciones cotidianas tiene hoy también la forma pública del blog. En mi obra usamos el modelo previo, el cuaderno físico. Sospecho que esa forma de soledad es distinta, aunque sigua encontrando espectadores que se vinculen ¿desde el propio retraimiento?

No elegí como protagonista a una mujer, no recuerdo cómo resultó tener esa voz, el nombre ´Carmen´, y hasta el sobrenombre que no le gusta que le pongan… Solo sabemos de ella en base a pocos elementos que hay en su diario, algunos rasgos cotidianos que en la obra no están en primer plano. Que vive en un barrio, que trabaja hasta las 5 de la tarde en una empresa que ´tiene muchos pisos´, que le gusta caminar y aprender el nombre de las calles, que toma subte, que se sienta en una plaza que queda atrás de un supermercado, que para en un bar en una esquina por donde pasa una línea de colectivos, que vive en una casa a la que se entra por un pasillo... Lo vital es que antes del inicio de la obra (uno o dos meses antes) vio un accidente en la calle.

Pienso que en las obras teatrales hay muchos y diversos temas. En ´El diario de Carmen´ empezamos (al ver el espectáculo) con una casa que no es completamente una casa y que parece rodeada de sombra... Ahí aparece un tema, un tema dramático que emana de la representación. No quisiera apresurarme a nombrarlo y definirlo porque la experiencia escénica es tanto más variada, y más interesante que la enunciación. Desde luego, en ´El diario de Carmen´ hay incluso un tema central, pero ese tema deriva de su naturaleza como obra: se trata de un diario, un diario íntimo, una práctica en soledad, a cierta distancia de los hechos. De esa acción surge un tema que podemos nombrar según queramos.

Todos los aspectos artísticos que aparecen en el montaje me resultan igualmente necesarios. No hay acentos deliberados que quiera enfatizar o subrayar. Pienso en el montaje como una simple condensación que resulta del material de trabajo. Montaje es ´dar forma´. Dar forma a una ficción para aludir a imágenes en la mente del público, imágenes que cada espectador construirá con inapreciable intensidad.

(Dicen que una casa moldea a los que viven.) Bueno, en mi obra, la puerta no abre nunca. Prácticamente no hay objetos, apenas dos o tres, y demasiado estilizados. Luego falta el cable del teléfono… En realidad, todo lo que está en escena sirve antes que nada ¡al juego!

Cada obra que hice fue una búsqueda de definir un mundo, de reconocerlo. También, indispensablemente, una intención de vincularme con la gente que irá a verla.

El teatro es una forma de relacionarse. Pienso que cada obra propone un trato particular con el espectador.

No tengo demasiado interés en los procedimientos de mis trabajos anteriores; probablemente por eso no hay otras semejanzas más que mi torpeza o aquellas decisiones que todavía no logro llevar hasta un plano mucho más y más intenso de teatralidad.

Uno, como dramaturgo o director, hace montajes del mundo. La técnica es la manera de organizar el juego. Podríamos decir que el tema del juego también es el mundo, y que todos los argumentos son visiones de mundo.

Y al igual que el diario íntimo, la dramaturgia es un aparato del mundo.” Luis Cano


“El Diario de Carmen” es una puesta en escena que al principio, uno cree que hay que tomar con pinzas, poco a poco se va descubriendo el divertimento en la palabra, el reflejo en el espacio, los caprichos de los personajes, el goce del silencio en la repetición.


“El Diario de Carmen”, escrita y dirigida por Luis Cano, a un principio nos lleva por una verbosidad excesiva cuya métrica crea una musicalidad repetitiva en el texto, después, esa manera de decir las palabras nos conduce a algo mecánico -por llamarlo de alguna manera-, ese efecto mecánico produce una sensación de extrañamiento en las palabras, crea dudas; pero, todo nos señala que hay algo perturbador en el relato.


Lo mecánico de la obra, que en un principio está en el texto se va trasportando a la escenografía, al vestuario, a las luces, a la música de la puesta en escena. Vale decir, que “El Diario de Carmen” es una puesta en escena muy completa para los sentidos; hay mucho equilibrio en cuanto a colores, texturas y movimientos en el espacio; visualmente es una puesta agradable para contemplar; un buen trabajo de escenografía, vestuario y puesta de luces. El espacio está reflejando ciertas características del personaje de Carmen, como si ella y el lugar fueran un solo ser. O si el espacio fuese la página en blanco llena de renglones donde ella está escribiendo en el ahora.


Los personajes de “El Diario de Carmen” juegan desde las contradicciones. Por un lado, está Carmen, quien tiene el placer de estar en ese lugar, el divertimento de jugar con su “invitado”, con las historias, con el dolor de la búsqueda del gato; por el otro lado, Juan, quien constantemente está dudando, explicita más la perturbación, llega a cargar con el peso de Carmen que tiene al parecer con Bianco (el gato). Además, los dos actores en escena dicen las didascalias.


“El Diario de Carmen” hasta el 30 de junio está los JUEVES a las 21:00 en el ElKafka Espacio teatral. Lambaré 866. Reservas al 4862-5439


DESDE EL 2 DE JULIO está los sábados a las 23:00 en NoAvestruz, Humboldt 1857. Reservas al 4862-5439

LOS POLLERUDOS


Un espectáculo del Grupo Los Pollerudos

Dos guapos, Julián y Julián, encerrados en un taller de corte y confección, esperan el momento apropiado para entregarse. El Afuera es incierto y hostil. Obligados a escapar del mundo real, se revela entre ellos una hermandad a través de las mujeres que han compartido; y crean en ese espacio atemporal su propio universo, en donde con el baile, los recuerdos y la confección de sus propios trajes, intentarán ocultar hasta el absurdo la complicidad de un secreto innombrable.

El grupo se reúne con el objetivo de generar un espectáculo teatral utilizando los códigos y la iconografía del tango, que hable de la condición del hombre frente a la mujer, o mejor dicho frente a la ausencia de la mujer. Situación que se da en el tango como en ningún otro universo.

Gerardo Baamonde (actor y acróbata) y Héctor Díaz (bailarin de tango y actor), improvisaron durante más de ocho meses bajo la mirada del director que ofició de dramaturgo, (Sergio D’Angelo) aportando textos y organizando fragmentos. Así se fue revelando una obra que siempre estuvo escrita en el imaginario de los tres, y que resultó ser el cruce y la confluencia de sus fantasmagorías.

Los Pollerudos, es un espectáculo con códigos muy particulares, en donde los textos son aparentemente repetitivos y superficiales, pero dejan entrever la angustia, la soledad y la incapacidad desesperante de estos personajes de una manera irónica y grotesca; en donde el baile es una manera más de crear un mundo ilusorio que les permite engañar a la muerte.


“Los Pollerudos” es una manifestación ecléctica para los sentidos. Hay una propuesta escénica que surge desde el ritmo del relato de la obra. El ritmo provoca la fragmentación en los personajes; creando esas situaciones cortas que irrumpe los diálogos.


“Los Pollerudos” es un trabajo que denota mucho contacto al minimalismo; el espacio encadena una serie de elementos que buscan completar a una mujer que no está presente. Los trajes sombríos de los personajes, que define el carácter, conlleva a la incertidumbre de los hechos, de la apariencia; donde uno de los personajes llamado Julián puede ser culpable como inocente; porque cada Julián va transformándose en el otro Julián.


“Los Pollerudos” está muy bien interpretado por actores de oficio, con las características pequeñas que sazonan a cada uno de los personajes que los distingue. La acrobacia es un aditamento que al relato policial produce efecto que irrumpe en el discurso, dándole así, agilidad.


“Los Pollerudos” está los viernes a las 23:00, en el Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034, reservas al 4863-2848.

FICHA TÉCNICA

Autores: Sergio D’Angelo, Héctor Díaz, Gerardo Baamonde

Actores: Gerardo Baamonde, Héctor Díaz

Coreografía: Héctor Díaz

Prensa: Simkin & Franco

Iluminación, Banda de Sonido y Dirección: Sergio D’Angelo

14 mar 2011

LA IDEA FIJA


La Naturaleza Mecánica

No son esos cuerpos sin pudor, impúdicos, no son objetos, son cuerpos secos y furiosos. Encuentros casuales que revelarán la impersonal mecánica del sexo. Y es una suerte que Raffaella Carrá bajó del cielo para ayudar. El cuerpo se guarda lo que las palabras dicen abiertamente. Hay que perdonarse, no ser tan duro con uno mismo, si al final se sigue tan solo como cuando todo empezó. Violar. La tristeza de lo que es de un modo sin cambio. Frotarse hasta que se encienda algo, hasta que tu cuerpo se encienda. Siempre quisiste bailar en una disco tenebrosa subido a un parlante, agitando la peluca como una loca. Es un tema de amor, y el amor es lo que siempre deseaste. Pero sólo queda bailar hasta que la noche se acabe, y de vuelta a tocarse pecaminosamente bajo las sábanas.



“La Idea Fija” es un magnífico trabajo donde los cuerpos, mediante un mecanismo, ponen en movimientos estados, fuerzas y energías que desbordan la imaginación. “La Idea Fija” es un magnífico trabajo donde las luces crean el espacio sutil donde suceden y están presentes los cuerpos. “La Idea Fija” es un magnífico trabajo donde la música contiene y modifica cruelmente a ese espacio y a esos cuerpos.



En “La Idea Fija” está la presencia de lo masculino y lo femenino, de la energía y de la flaqueza, de la sensualidad y de la brutalidad. “La Idea Fija” es una constante paradoja que desemboca en el cansancio muscular, en la explotación del cuerpo, del aire, de la voz; es una propuesta que no margina ninguno de los sentidos del espectador.



“La Idea Fija” es la propuesta que provoca el fuego interno que nosotros llevamos, no lo racionalizamos, lo estudiamos, lo denominamos, lo significamos y relacionamos con todo, pero en el fondo es sólo una mecanización de nuestra energía.



“La Idea Fija” es un magnífico trabajo que puede apreciar los sábados a las 21:00 en el Portón de Sánchez, en Sánchez Bustamante 1034, reservas al 4863-2848.

Intérpretes:

Alfonso Barón, Rosaura García,

Vanina García, Juan González,

Mariano Kodner

Música original:

Gastón Taylor

Música:

Giogio Moroder, Raffaella Carrá,

Georgy Sviridov, Alter Ego


Diseño de vestuario:

Gabriela A. Fernández

Asistencia de vestuario:

Estefanía Bonessa

Escenografía:

Mirella Hoijman

Iluminación:

Fernando Berreta

Texto:

Pablo Rotemberg

Entrenamiento vocal:

Mecu Bello, Claudio Pirotta

Entrenamiento actoral:

Valeria Grossi

Diseño gráfico:

Gabriela Melcón

Fotografía:

Coni Rosman

Prensa:

Julia Laurent

Asistencia coreográfica:

Ayelén Clavin, Marina Otero


Dirección: Pablo Rotemberg