¿Se trata de una historia trágica? Sí. Tragedia que ya en momento de ser planteada es un edificio en ruinas: Están los asesinatos crueles de personas que siguen su destino ciegamente. Está también el “Coro” y Casandra, que a pesar de lo que van observando y de sus advertencias, jamás podrán desviar el curso de los acontecimientos. Y está también el “pecado de soberbia” del héroe, que realmente cree que puede sortear la maldición de su propia madre y todo lo que consigue es arrojar más peste sobre la Ciudad. Sólo que aquí no hay “héroe”, en el sentido trágico: lo son todos, es decir ninguno. Y Como marco de la tragedia, un músico-demiurgo que contiene y acompaña los acontecimientos.
El deseo de matar a otros hombres como forma de verdad, como una manera de querer ser ellos mismos de una manera superior.”
En “Ausencia” no hay narrador, no hay consecuencias y no hay tragedia; sólo hay un vacío, donde los personajes están siendo acribillados por ellos mismos, por la atmósfera y el clima de violencia que se crea en el espacio.
“Ausencia” es la falta de contención que manifiesta una familia destruida, que al parecer pueden poseer todo. Pero en esa riqueza está la miseria de su existencia; los personajes no pueden existir si no tienen un enemigo a quien destruir, y el exterminio de su enemigo se transforma poco a poco en un acto de venganza que como fin será la misma muerte.
“Ausencia” está los domingos a las 19:00 en Puerta Roja, Lavalle 3636.



