Frío. Un perro le ladra a un galpón, al costado de la ruta. No hay puertas ni camas, ni lugar donde sentarse. No hay casa. Sólo este galpón al costado de una ruta en el medio mismo de la nada. A lo lejos, un radar. A su alrededor, puro pasto y cielo. Y la ruta desolada. Entre cajas que no deben abrir y un televisor donde siempre se ve el mismo canal, tres jóvenes esperan la llegada del padre. Motivados por miles de promesas soportan el aislamiento y la soledad compartida. Cuando el padre finalmente llega, trae las manos vacías y una camioneta repleta de guitarras. Los hechos y las promesas jamás se tocan. Las esperanzas no nacen de la realidad y entonces ésta no puede matarlas. Una avalancha de desgracias no evitará que sigamos creyendo que algún día, tal vez lejano, podamos emprender nuestro propio camino.
“Los Propietarios” de Aldana Cal nos habla desde la consigna del lugar que uno ocupa y quiere situarse en la familia. Habla sobre los deseos y las relaciones familiares. De los valores y las decisiones que uno toma, por el bien personal o por el bien de todos.
“Los Propietarios” está expuesta desde el realismo porteño, donde el espacio es el interior de un galpón abandonado; los actores se comportan como en la vida real y hablan con el volumen cotidiano, no hay nada que muestre la teatralidad. Con esa reglas ellos se desenvuelven muy bien, junto a otros elementos de detalles que juega la iluminación, la escenografía y el vestuario.
En esa propuesta escénica, la historia de “Los Propietarios” tienen muchos vacíos, que provocan algunas incomprensiones de ciertas situaciones; el espacio está muy bien jugado, pero determina mucho ciertas acciones a los actores, y no a los personajes, provocando ciertos ruidos en la comunicación de las sensaciones de la obra. “Los Propietarios” está los domingos a las 20:30 en Puerta Roja, Lavalle 3636, reservas 4867- 4689
ACTÚAN Matías De Padova Verónica Hassan Julián Larquier Tellarini Javier Niklison FICHA TÉCNICA
DISEÑO DE VESTUARIO Paola Delgado DISEÑO ESPACIAL Rosaura Flynn COLABORACIÓN Diego Martinsen DISEÑO DE ILUMINACION José Pigu Goméz COLABORACIÓN Caro Rolandi DISEÑO SONORO Martín Santabaya DISEÑO GRÁFICO Mariana Rovito FOTOGRAFÍA José Pigu Gómez – Marianella Portillo PRENSA Claudia Mac Auliffe ASISTENCIA DE DIRECCIÓN Martín Santabaya DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN Aldana Cal
“2do Premio Mejor Dramaturgia Fondo Nacional de las Artes 2007
Todos hemos sentido alguna vez que los acontecimientos de nuestras vidas parecen determinados por la pluma de un escritor, la extraña sensación de ser el personaje de un caprichoso mundo ficticio que nos domina. Las sospechas que surgen de ese teléfono que suena siempre en el momento justo (o injusto), esa persona que te cruzás en el instante menos deseado, aquella actitud que nos brotó tan naturalmente y que nos parece más propia de cualquier otro sujeto que de la persona que porta nuestro cuerpo.
Juan y Emilia son una joven pareja que vive en un barrio de casas bajas del conurbano bonaerense. El es un pequeño distribuidor de drogas, única alternativa que encuentra para lograr un mínimo ascenso social. En vísperas de Navidad, un allanamiento policial llega a su departamento donde sólo se halla su mujer adolescente y su pequeña bebé. Durante el procedimiento, la beba cae de los brazos de su madre. En ese marco, aparece Mariana, la hermana mayor de Emilia.”
La obra refleja con naturalidad la situación en la que vive una pareja de clase baja. Se ponen de manifiesto las contradicciones que experimentan a partir de la carencia cotidiana que desemboca en un único porvenir: el estancamiento social. Propone dirigir una mirada hacia lo bajo y contemplar aquello que también forma parte de nuestra realidad. Se dan a conocer estados de extrema tensión que se traducen como acciones desmedidas y hasta inconscientes que emergen de situaciones asfixiantes en las que no hay alternativas.
Los actores pasan de un estado neutral a un estado emocional determinado, pudiendo establecer ese salto con profesionalidad. Por momentos, asumen el rol del narrador de la historia, que es cuando se conviertien en observadores y miran los sucesos desde afuera, con objetividad; otras veces, encarnan los personajes de esa misma historia adecuándose a sus particularidades.Pareciera que la voz del narrador es el eje que organiza el discurso; así como también recurre a cierta zona del lenguaje, utilizando metáforas y valiéndose de imágenes poéticas, para decir aquello que los personajes son incapaces de decir.
Fernández Chapo encuentra una forma bella de aludir a lo bajo, lo marginal, logrando dar a conocer los códigos y el estilo de vida propios de una condición social ignorada por la clase media. Trabaja con la estética del lenguaje y obtiene un lenguaje rico que remite a una vida de pobreza y a la imposibilidad de progreso. Es interesante el contraste que se produce entre esa voz poética y la voz vulgar de los personajes que se reconocen en su propia jerga.
La puesta incluye la proyección de un video que conecta las escenas entre sí; así como también aporta detalles a través de imágenes concretas, que refuerzan el contexto de situación y el clima dramático. Es un recurso novedoso que permite adoptar una mirada totalizadora en relación a lo que se plantea en escena y respecto a lo que propone Gabriel Fernández Chapo con su escritura.
“Manos Traslúcidas En Fiebre De Olvido” está los sábados a las 20:00 en el Teatro del Pueblo, Av. Roque Saénz Peña 943, reservas al 4326-3606 / 4394-2639.
“Amanda y Eduardo” sin ser un grotesco, género característico en la obra de este gran dramaturgo, presenta uno de los temas fundamentales en Discépolo: la percepción de la miseria.
Miseria material y moral: una oposición presente en todas las épocas y que nunca se resuelve. De ahí la vigencia de este texto, estrenado en 1931 en Barcelona (cuando España se hizo república) y al año siguiente en Buenos Aires y representado en muy pocas ocasiones en nuestro país, a partir de esa fecha.
“Amanda Y Eduardo” de Armando Discépolo es la propuesta que nos trae Adrián Canale en un trabajo espacial muy intenso.
En “Amanda Y Eduardo”, Adrián Canale pone mucho acento en la proxemia entre los personajes, cuando hay distancia entre ellos se crean las tensiones y el desafío; cuando están cercas, los personajes provocan peligro e inestabilidad al otro; es muy interesante y muy bien lograda esta propuesta escénica.
“Amanda Y Eduardo” de Armando Discépolo, en la versión de Canale juega mucho con elementos minialistas tanto en los personajes como del espacio; creando la manifestación de la miseria a cada momento, a cada encuentro, en cada escena.
“Amanda Y Eduardo” está los sábados a las 22:30 en Puerta Roja, Lavalle 3636, reservas al 4867-4689 o a http://puerta-roja.blogspot.com
“Promedia el siglo XIX, en la Patagonia profunda… Un grupo de tehuelches liderados por su cacique Cohanaco recorren esos territorios extremos persiguiendo la caza y protagonizando verdaderas epopeyas indígenas. Pero en la aventura no están sólo ellos. Se suman Mr. Sheffer, un marino inglés al que tienen cautivo, y Antonio Lista, un temible criminal chileno que ha escapado del presidio de Punta Arenas y visitará a los indios urdiendo engaños y generando los principales conflictos de la trama. Pero esta obra no sólo imagina una ficción situada en el pasado, sino que también invita a indagar en la actualidad a través de los sueños del cacique. De alguna manera, mientras hoy soñamos con Cohanaco, él se nos muestra a su vez soñándonos a nosotros.” Mariana Chaud
“Los Sueños De Cohanaco”, de Leandro Halperín y Mariana Chaud, quien también es la directora, es la puesta en escena donde juegan a hacer teatro en el espacio con elementos del Cine Negro, códigos de construcción del teatro del Absurdo y mucha agudeza en las actuaciones.
“Los Sueños De Cohanaco” es una propuesta teatral, donde lo terrible está implícito; cuya energía provoca cuestionamientos sobre algunos hechos actuales por ciertas acciones en el pasado. En “Los Sueños De Cohanaco” nos habla sobre los vínculos, la amistad, sobre el alcoholismo, la manipulación, el poder y por sobre todo la génesis de la destrucción de un grupo de personas, que es una denuncia teatral muy interesante de observar.
“Los Sueños De Cohanaco” tiene muy buenas interpretaciones, que están en constante conjugación entre realista y algo caricaturesca –por llamarlo de alguna manera- que tiene mucha coherencia con la puesta en escena. “Los Sueños De Cohanaco”es una obra muy concreta y cerrada que pregunta vertiginimosamente por algunas problemáticas humanas.
“Los Sueños De Cohanaco” está los domingos a las 20:30 en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960, reservas al 4862-0655.
ACTÚAN: Santiago Gobernori
Luciana Acuña
Claudia Mac Auliffe
Ezequiel Díaz
Lalo Rotavería
William Prociuk
Mariana Chaud
“Una de las mucamas del hotel de la avenida tiene un hijo inteligente y está preocupada. Además tiene otras cuatro hijas mujeres que funcionan como hijas y sobrinas, como primas y nietas con sus respectivas relaciones parentales.
Las cuatro hijas mujeres, de una de las mucamas del hotel de la avenida, evocan a su padre ausente con un muñeco al que hacen vivir dentro de la réplica de una ciudad rusa que hicieron con las cajas de un medicamento que usan para las enfermedades de su piel.
El hijo inteligente, de una de las mucamas del hotel de la avenida, abandona definitivamente la práctica de la escritura al cumplirse la hora cero de su decimotercero año de vida y, decidido, se aboca a la talla y coloreo de vistosos ideogramas que representan lo que él mismo dio en llamar mi pensamiento abstracto puro.”
Esta obra nos propone utilizar el humor y la parodia como recursos válidos para referirnos a aquellos sucesos que causan dolor. En vez de caer en la depresión y pensar que todo podría haber sido distinto, la risa surge como alternativa para enfrentar la desgracia. Explotando al máximo la capacidad de imaginar, de proyectar, de especular y de desear es posible otorgar consistencia y legitimar mediante una lógica autónoma e irreproducible, una realidad que resulta ser más tolerable que la habitual.
Diego Brienza nos ofrece una puesta muy atractiva, confeccionada a partir del detalle exhaustivo. Es interesante advertir la selección y distribución de pequeños objetos que otorgan sentido a la cotidianeidad en la que están sumergidos los personajes. En el centro del escenario, acapara la atención del espectador, una maqueta, que es la fiel representación del imaginario de las hijas. Luces, colores y esperanzas titilan en ésta ciudad en miniatura que aparenta ser más prometedora que la realidad circundante. Fue construida con absoluta delicadeza por quienes han dedicado su tiempo y han encontrado una alternativa para escapar al dolor. Esa obsesión por alcanzar la perfección extrema que se visualiza en la prolijidad del detalle, se corresponde con la obsesión de la ausencia paterna y la configuración de una vida a partir de esa falta.
El espacio está divido en tres partes, a través de las cuales se alude de distinta forma a una única realidad que remite con insistencia, al vacío que dejó el padre. Una de esas perspectivas la proporciona la madre (Andrea Jaet), que tiñe su discurso con una tenue melancolía, evitando así caer en una manifestación desmedida e insólita producto de tantos años de incertidumbre, de soledad y sobre todo, de abandono. Su visión está impregnada de dolor y resentimiento. Por otro lado, están las hijas, ofreciendo una mirada que concilia la imaginación, la frustración del presente y sus propios deseos. A través de distintas asociaciones, ocurrencias e hipótesis que están próximas a considerarse delirios, consolidan un universo simbólico donde es posible encontrar la respuesta a cada interrogante y vivir en una especie de ensoñación con el fin de disminuir el sabor amargo de dicha ausencia. Dedican todo su esfuerzo en la constitución de ésta realidad paralela que se materializa en la maqueta diseñada y construida por ellas mismas. Sus acciones, pensamientos y sentimientos giran en torno a los sucesos que allí tienen lugar. La otra mirada es la del hijo inteligente, que se ubica en otro plano, observa la realidad desde arriba, manteniendo una distancia prudente con su entorno y concibiendo la falta del padre desde una perspectiva racional. Estos tres sectores claramente delimitados se quiebran con la llegada del padre (Eduardo Peralta), quien irrumpe en el espacio con un rostro que condensa el paso del tiempo y escenifica el único presente.
Las actuaciones están en consonancia con esa parte de la totalidad que les toca representar a cada uno. Las hijas se desplazan en el espacio mediante movimientos coreográficos que coordinan con precisión y naturalidad. Parecieran constituir un único bloque que irradia color, alegría y que sumerge al espectador en un ritmo vertiginoso. Sus cuerpos están dotados de cierta mecanicidad que ordena el discurso y las acciones. Èsto se identifica mediante determinados hábitos y modos de juego, que hacen a la dinámica propuesta. Por más absurdo que parezca, reafirman con una sonrisa en el rostro e implementando diversos gestos, la intención de burlarse de su propia desgracia a la vez que evidencian la satisfacción que les genera su elección. El padre altera el equilibrio que se ha logrado instaurar a partir de su ausencia a la vez que desvanece la idealización que sus hijas hicieron de él. Llega deteriorado por el paso del tiempo; no se parece ni en lo más mínimo al muñeco con el cual fue representado. Es ajeno a la realidad en la que se inserta yse expresa con un lenguaje residual que mezcla varias lenguas y que es difícil de decodificar. Lo que prevalece en este intento de comunicación es la intención; la cual es reconocida por toda la familia. Es una interpretación muy bien lograda que pone de manifiesto el deseo de adecuación y el interés por recuperar el tiempo perdido.
N. S: En este momento, ¿como se define, usted y su estética?
F.N:No me puedo definir. Se me hace difícil, y mas explicar mi estética. No se, la verdad.
N. S: ¿Tiene alguna filosofía en el teatro que nos quiera compartir?
F. N: Mi única filosofía es poner el cuerpo en el escenario y jugar. No creo en las filosofías del teatro. Es subir y hacer.
N.S: ¿Cómo llegó a la escena? Es decir, ¿cómo llegó a hacer teatro?
F. N: A los 6 años pedía en casa que pongan videos de Enrique Pinti y otros, me pasaba hora sentada frente a la tele mirando esos videos de comedias musicales. Después me encerraba en mi cuarto y reproducía todo lo que me acordaba. Así pase toda mi infancia. Hasta que a los 12 años le dije a mi mamá que quería estudiar comedia musical. Me anotó en la escuela de Ricky Pashkus. Estudie un año en la escuela. Ahí me di cuenta que lo que quería realmente era actuar. Así que deje la comedia por el teatro.
N.S: ¿Hay trabajos que le gustó y que hubiera querido ser partícipe?
F.N: ¡Por supuesto!... ¡Toda obra que me gusta, o que disfruto de ver, o leer! ¡Lo que quiero es estar arriba de un escenario! Cada vez que veo algo que me gusta o grandes actores haciendo grandes cosas, me dan ganas de subir y estar ahí. No puedo especificar por qué me pasa constantemente. Y tengo el deseo de trabajar con muchos actores.
N.S: ¿Cómo decide que material puede trabajar? La elección del proyecto
Generalmente no lo elegimos los actores. Uno se tiene que adaptar a lo que le ofrecen o a lo que surge. No siempre tenemos la posibilidad de elegir
Cuando la tengo me fijo en la obra, que me pasa cuando la leo. Cuando leo un material que me interesa al instante me doy cuenta por que empiezo a imaginar todo acerca de la obra.
Creo que es una sensación interna que me cuesta explicar
N.S: En este caso particular, ¿cómo encontró el personaje? ¿Cómo fue la búsqueda?
Fue un proceso muy largo e intenso. Ensaye todos los días durante varios meses.
Fue un proceso hermoso por que no tratamos de “hacer” nada, ni de llegar a ningún resultado. Creo que el objetivo era investigar, trabajar, hacer, jugar. Nunca me divertí tanto en un proceso de búsqueda.
Era jugar constantemente sin prejuicio con mis compañeros. Poner el cuerpo y ver que pasa… y eso es lo que más me gusta. Así llegamos a Dora.
N. S: ¿Qué o cuales son los primeros impulsos o pulsiones para comenzar un nuevo proceso de trabajo? ¿Por dónde realiza la exploración de su trabajo?
F. N: Creo que tiene que ver con la respuesta anterior. Nunca quise armar un personaje. Fue una búsqueda mía interna. La búsqueda fue trabajada con total verdad. Y poniendo el cuerpo, sin pensar, ni juzgar nada.
N.S: ¿Los impulsos, la gesta de las imágenes, la poética escénica, cómo van construyendo?
F. N: Todo es un proceso, un camino que se va generando. Llega cuando tiene que llegar con trabajo.
N. S: ¿Un ensayo en particular?
F. N: En este momento no podría decirlo. Porque se me vienen muchos ensayos, o casi todos. Por que realmente fue un placer. En todos o casi en todos, se encontraban cosa nuevas.
Investigábamos, discutíamos… realmente un placer….. y más cuando se tiene un equipo de trabajo extraordinario. Y actores y una directora que son un placer.
EL PASADO es el primer texto de Sánchez que toma contacto con el mundo de la burguesía y atraviesa el tema del amor ilegítimo en el seno de una familia de fuerte poder económico. En la trama, el accionar de la madre desencadena la tragedia que irremediablemente desvanecerá moralmente el universo de una familia acomodada.
En la puesta de Julieta De Simone los personajes masculinos son transformados en femeninos haciendo visible una familia matriarcal en donde las normas impuestas por los hombres –ausentes, en este caso- son asumidas y llevadas a la acción por las mujeres.
La obra pone de manifiesto cómo los preceptos morales, los valores y conductas de cuatro mujeres vinculadas por un lazo sanguíneo, son puestos en duda; y a la vez que se cuestiona esa base aparentemente sólida que rige sus principios de clase, se evidencia la distorsión de un presente que se construye sobre la infortunada elección de un pasado bochornoso. La interacción entre ellas se articula a partir de lo no dicho; lo que se refleja en el andar de los cuerpos, que magistralmente sostienen el peso de lo inconfesable y el temor que les produce el escándalo social.
La elección y disposición de los objetos que consolidan ésta singular puesta realista, configuran desde el detalle exhaustivo, una propuesta espacial muy interesante. Los personajes se esfuerzan por mantener el prestigio y fortalecer la apariencia legitimada por su condición de clase e intentan ocultar detrás de sus pertenecías, el estado de decadencia en el que se encuentran y el desvanecimiento de su moral. Hacia la última escena se torna insostenible seguir encubriendo la verdad y resulta imprescindible quitar el velo, mirar de frente a la realidad y aceptar la repercusión de ese oscuro secreto.
Florencio Sánchez nos proporciona un lenguaje muy cuidado, preciso, refinado y culto que está en consonancia con el ambiente burgués logrado en escena; se corresponde con el estatus social y con la intención de demostrar cierta superioridad fundada en los privilegios de clase. Pareciera que a través de la adjetivación y de la construcción de frases, las palabras refieren las pasiones manteniendo una distancia prudente. Como si éstas no se quisieran impregnar de esa bajeza e ilegalidad de la que tienen que dar cuenta.
Las actuaciones están muy bien logradas; se entrelazan en una totalidad orgánica que se contempla en lo visible así como también se percibe en las acciones internas de cada personaje. Es interesante ver cómo los cuerpos, en constante tensión, se trasladan en el espacio mediante movimientos frenéticos, representando el impacto que produce el choque con ese límite que fue atravesado de manera irremediable. La propuesta del director incluye poner a la vista del espectador el cambio de vestuario y el estado de las actrices fuera de escena, invitándolo a ser testigo de la “transformación” que experimentanal aceptar que les suceda lo que el texto propone.
“El Pasado” está los viernes de septiembre, octubre, noviembre y diciembre a las 21. Apacheta Sala Estudio, Pasco 623.
Actúan
Roberta Blázquez Caló
Luciana Cruz
Mercedes Torre
Sabrina Zelaschi
Ficha Técnica
Diseño de iluminación: Leandro Crocco
Diseño y realización de vestuario: Lara Sol Gaudini
Diseño y realización de escenografía: Paula Molina
“INCITO A LA CRUELDAD DE MI SER PARA PROVOCAR LAS PERVERCIONES DE MIS SENTIDOS (Y) EN MI CUERPO” NEPO BS AS, 4, III, 05
CAER MÁS BAJO QUE UN CRÍTICO, ES CRITICARLO.
Un crítico es aquel que debe justificar "me gustó" o "no me gustó".
Un crítico es aquel creador frustrado que pregona ser culto.
Un creador es aquel que no acepta que le critiquen el ego.