4 mar. 2009

Sobre Ay, La Patrie


Ay, la patrie! Trastienda de la historia.

Colaboración: Kevin Quitapenas


Entrando a la obra, me gustó mucho la imagen inicial, un himno, un hombre vestido de época entonándolo, una luz cruda y una horca. El programa de mano me prometía la revolución francesa y lo primero que veo: La revolución francesa.


En el juego escénico, los actores equilibraban en imágenes y juegos escénicos, las situaciones que Cristina Escofet propone para la recreación de la historia, en sus facetas más crueles y desgarradoras. Un equilibrio entre Pyr Zenergam que es un actor histriónico con una gran capacidad gestual y tal vez no muchos recursos en el manejo de su voz, con Florencia Kermen que tiene una presencia escénica de bailarina, movimientos muy estudiados, un dominio de su cuerpo que a veces se veía traicionado por los nervios, pero justamente estos nervios le aportaban un nuevo matiz en el plano delo netamente sensorial, y por último Mercedes Fraile, a quien le brota la expresión y la energía desde su centro, con una capacidad gestual impecable y una voz poderosa. Y entre los tres encuentran vetos de complemento, se ayudan, se salvan cuando uno está flaqueando, se entienden, quizás podemos decir: tienen química.


Eso fue lo que más me gustó de la propuesta. Los juegos escénicos me parecieron muy interesantes, imágenes bien logradas, capacidad de transformar los mismos objetos para diferentes épocas. La luz me pareció un poco dura, un ambiente ófrico que terminaba por cansar. Si era la propuesta estética, no me terminó de convencer, por otro lado, si era una luz netamente funcional que no busca sino iluminar el espacio y no aportar al drama, podrían reconsiderar los colores.


La energía de las actrices y el actor, junto al texto con una tendencia reaccionaria, están presentes para sugerirnos que no se debe olvidar, que tenemos que seguir recordando, que nuestro pedazo de futuro que es hoy el presente, no es sino el producto de nuestra violencia, nuestras marginaciones, nuestros destrozos y nuestros fracasos como hombres y como mujeres. Por eso no está bien olvidar, por eso nacen todavía propuestas y siempre nacerán propuestas como La Patrie.


“Ay, la patrie!” de Cristina Escofet, se la disfruta, los sábados a las 21:00 en Manzana de las luces, Perú 272/294.


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