
POR: Kevin Quitapenas
ANDRA BORLO
“PIECES OF BUENOS AIRES”
Andra Borlo es una hermosa mujer cuya voz envuelve, crea mundos y cuenta historias. Andra Borlo es una cantante con mucho humor, mucha carisma y sobre todo con mucho oficio. En un concierto que a priori se puede considerar como algo muy bien improvisado, con mucha intimidad y sólo para amigos, que al terminar sabe que compartió momentos muy lindos.
Los músicos que la acompañan y fueron partes del disco “Pieces of Buenos Aires” son personas que realmente conocen y saben lo que hacen, como también disfrutan su trabajo. La entrega que realizan en escena es para agradecerles; ellos son: Walter Rios, Fernando Samalea, Paul Dourge, Fernando Kabousacki, Alejandro Teran y Santiago Castellani, todos maestros y muy entregados a su oficio.
Andra Borlo, fusionando e investigando sobre los sonidos del Folk, Blues, Tango y Rock nos presenta un recital que es imperdible, no hay palabras para describir y reproducir la capacidad de la cantante suiza y sus acompañantes y entendidos de la música.
Espero con mucha ansias que el disco salga a mediados de añi, mientras uno lo puede adquirir y disfrutar el Sábado 21 de febrero en Perro Andaluz, 22hs. Perro Andaluz Bolívar 852 - San Telmo. Reservas: Tel. 4361-3501 // Localidades: $20
Mayor información pueden entrar a las siguientes páginas. www.andraborlo.com
Andra Borlo y Carlos Ramirez y los músicos invitados los espera.
El sargento Hoyos no estaba en su primera misión, al menos no en su primera misión teatral, se nota.
La obra comenzaba con un efecto doppler (por así decirlo): subes gradas, para, de repente, darte cuenta de que estas bajo mar. Interesante, y entonces pregunto “¿Cuál línea del subte es esta?” (Porque a lo mejor abrieron una línea W que pasa por ahí, yo no sé, no soy lugareño). Mi acompañante me pegó un codazo en las costillas que me hizo reprimir un grito y entre el dolor y la angustia de estar moviéndome debajo de Buenos Aires, comenzó la obra.
El acto de reproducción humana, siempre ha sido un tabú para mí, así que me costó engancharme de inicio, aunque tenía al excelente personaje del sargento Hoyos quien se desgañitaba en unos gritos y sonidos guturales, tan agudos que de no ser que estábamos en un submarino, hubiesen roto mis anteojos.
Pero la trama se hacía más compleja y yo que nunca fui avispado, me distraía por momentos pensando ¿cuánto faltará para la navidad? Y los actores lograban sacarme del peso de la duda que me aquejaba, con excelentes recursos actorales, y el director con excelentes recursos escénicos (el niño caníbal, mezcla de Alien con Samanta del Aro, de dientes puntiagudos y mirada asesina, se ha convertido en un clásico del teatro contemporáneo).
Y hay momentos, muchos momentos que se me quedaron de la obra, por los cuáles ahora:
- Seré incapaz de subirme a un submarino con cualquiera que pese más de 65 kilogramos.
- No aceptaré ofertas pretenciosas de dominación mundial.
- No logro todavía entrar tranquilo a mi baño, tengo esa sensación de que una abominación de la naturaleza se va a colgar por alguna rendija.
- Desconfío más de los militares hoy, de lo que desconfiaba ayer.
- Desde ahora odio la navidad. (Bueno de hecho siempre odié los arbolitos con sus luces estilo discoteca de los 80).
- Si mi tía vuelve para hacerme algún arrullo, le morderé la nariz en el acto.
- Miro con desconfianza paranoica a mi sobrino de 1 año, me mira y le crecen los dientes de leche poco a poco (¡horror!).
En fin, se me removió la consciencia y por ello estoy agradecido al trabajo de la gente de La Patria Submarina, Primera Misión.
Kevin Quitapenas
Dicen siempre los grandes maestros del teatro, que el niño es el público más cruel que te puede tocar. Porque si el niño se aburre no es hipócrita y lo dice y lo demuestra y si el niño se engancha también lo demuestra, dejando siempre una sensación de “misión cumplida” y de felicidad.
El grupo al Tun Tun a mi me enganchó con la música. Es una serie de melodías pegajosas, divertidas, mezcladas con animaciones muy bien logradas. En el campo visual, me parece que Al Tun Tun es un deleite para grandes y chicos, porque yo siendo grandecito, me puse a cantar posteriormente las canciones, especialmente la del Pato y la de los fósforos, que se me quedaron un par de días más en la cabeza y las recordaba con placer.
Imagino que siendo un niño, el efecto es parecido o mayor, este es un logro para el grupo y su propuesta.
Tal vez, podrían ir acorde más a su propuesta, ser un poco más empáticos, un poco más “como cuando cantan” en el momento en que sólo actúan e interactúan con el público objetivo que ellos tienen. Algunas situaciones perfectamente explotables se pasan de largo y se hacen vagas o confusas, cuando entre los actores no se siguen en el juego escénico o la improvisación y cuando uno propone y el resto no lo escucha y no responde o dialoga con la propuesta.
Esto se logra, a mi humilde parecer: Jugando mucho más y jugando mucho más en serio. Dejándose atrapar por el mundo que ellos mismos crean y cuidando los detalles, las interacciones y el espacio en que se mueven, con un poco más de rigor.
Pero la semilla está plantada y a los niños les encanta la música y la mezcla de burbujas y figuras fosforescentes y el títere del cocinero y tantos otros elementos bien logrados por el Tun Tun.
En la Avenida Corrientes 1543, Centro Cultural de la Cooperación.
A las 17:30, los domingos
“La Patria Submarina Primera Misión”
“La Patria Submarina Primera Misión” es la propuesta que atrapa, conmueve, critica, envenena, cuestiona, divierte y entorpece al espectador.
“La Patria Submarina Primera Misión” bajo la direccion de Pablo Iglesias llega a atrapar al público, porque justamente a cada momento nos hace espectar; a la vez que la historia nos apresa, vamos conociendo a los personajes, quienes están siendo interpretados maravillosamente por Dario Pacheco, quien hace a un buzo nervioso y neurótico, cuya voz y gestos, como la presencia son dignos de aplaudir en tan sublime trabajo de composición. También, las dos mujeres, que nos crean el mundo en nuestra cabeza, nos hace ver las cosas terribles que ellas cuentan, con interpretaciones sólidas de Liliana Weimer y Clara Virasoro, dos actrices que componen personajes extremos, que te pueden provocar ternura y temor de un momento a otro. Y, no me olvido del cocinero Martín Paladino, otro buen intérprete que juega y se divierte en la situación.
“La Patria Submarina Primera Misión” criticia, cuestiona, envenena y divierte desde la propuesta dramatúrgica, desde la misma puesta en escena. Pablo Iglesias, quien fue muy inteligente al juntar a un equipo, cuyo trabajo se destaque -la escenografía, las luces, el vestuario, las interacciones, el espacio, los silencios, los climas y las atmósferas-, que poco a poco, cono todo esos elementos, obliga al espectador a entrar en la historia, en los personajes, en el argumento y queremos saber más y más hasta llegar a un punto que termina y salimos entorpecidos, ya que necesitamos un momento para saber que estamos en la realidad. Luego reflexionamos con un café y le buscamos miles y unas cuantas lecturas, que se acomodan perfectamente a la obra.
Es para disfrutar. “La Patria Submarina Primera Misión” está los Domingos a las 21:00, en el teatro Abasto Social Club Humahuaca 3649.