4 mar. 2009

LUCIDO, LUCIDEZ, LUCIBEL, LUCIFER, LUCY LU, LALO, WHATEVER


LÚCIDO

Colaboración: K.Ese. Escoria


Caminaba por la calle Corrientes y me topé con un amigo, le comenté “iré a ver una de Spregelburd” e inmediatamente se arrodilló y comenzó a rezar unos salmos en lenguas que no pude comprender, se auto flagelaba con una cuerda de saltar y gritaba entre sollozos “!Cristo sigue vivo y hace teatro ahora!”, mientras me alejaba lentamente de mi ex amigo, me acerqué a un tipo (random choise) para saber si el efecto era el mismo en todos. Le dije “iré a ver una de Spregelburd” y este me respondió con una patada en la canilla y una serie de improperios que iban desde “ignorante! ¡Alcahuete! Hasta: ¿Ir a ver esa basura? ¿A tu edad?”. Sorprendido ante las diversas reacciones, ahora si decidí ir a ver una de Spregelburd.


La obra no me dio la respuesta que en realidad buscaba (saber si el arroz cocido sabe mejor cuando lo dejas en el lavarropas), pero si una extraña lucidez se apoderó de mí.


Caminaba por la calle Corrientes y me topé con un amigo, entonces me di cuenta que en realidad era un maldito sueño (nadie se topa con nadie en Buenos Aires), le comenté “iré a ver una de Spregelburd” y se puso a llorar como Magdalena gritando incoherencias y maldiciendo a su madre, “Spregelburd es un apellido muy difícil de pronunciar! ¡Mi lingüistica no alcanza!” decía, mientras yo me daba cuenta que podía controlar esta crítica. Esta sí, esta sí está en mi poder.


Desperté bañado en sangre, con un extraño sabor amargo en la lengua y la sensación de que extrañaría a mi madre por largo tiempo (o ella a mí, dado el caso). Me sorprendí al ver a los actores y actrices interpretar tan naturalmente sus papeles, como si las recurrencias les permitieran crecer en lugar de achicopalarse (palabra netamente rebuscada).


Caminaba por la calle corriendo y me amigué con un topo. Entonces quise seguir el buen ejemplo de un personaje que yo había visto alguna vez en una obra y le dije “Iré a volar a una obra de Spregelburd” y mi nuevo amigo me acompañó porque pensó que por “volar” me refería al uso de ciertas sustancias no permitidas. Entré a la obra (efectivamente bajo la influencia de estas sustancias) y me di cuenta que esta crítica si la podía controlar, era la crítica lúcida, donde no eres más el esclavo de tus idioteces.


Lastimosamente la obra no me dio la respuesta que necesitaba (saber si es mejor donarle un órgano o un violín a mi hermano moribundo), pero si encontré una coherencia entre los elementos.


Caminaba por la calle y me encontré con un amigo… un momento… ¿Qué ha hecho esta obra conmigo? ¿Estoy despierto? ¿Es está por fin la crítica lúcida? ¿ES POR FIN LO QUE TANTO HE ESTADO ESPERANDO? ¿ES AHORA QUE PUEDO VOLAR?



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