21 ago. 2009

LA VENUS DE LAS PIELES


Yo fui un asno y me convertí en el esclavo de una mujer




Un hombre sueña, soñó o esta soñando en un tiempo suspendido.
Un hombre confundido por el horror y la belleza de su imaginario suprasensual.
Un sótano.
En ese sótano un recorte de algo, como la proyección de un fragmento del pasado, un estallido de tiempo que se cierra sobre la doble dialéctica que comprende el universo masoquista: la víctima que habla a través de su verdugo.
En ese transcurrir, Severino extorsionará a Wanda con la intención de que ella lo convierta en su esclavo. Una y otra vez hasta persuadirla a trascender sus límites.
Tanto el juego de poder como el sometimiento y la humillación llegarán a la cumbre cuando Wanda, viéndose en el reflejo de un espejo aumentado y deformante, encuentre las riendas de su propio deseo.



“La Venus De Las Pieles” es una propuesta que intenta explicitar el deseo de una pareja en escena; con contenidos muy sugerentes en cuanto a imágenes, seducción y erotismo. Pero, ¿qué es realmente la puesta en escena “La Venus De Las Pieles”?




En el trabajo de dramaturgia hecho por Claudio Quinteros, quien junto a Nayla Pose dirige la obra, hay una propuesta de cuestionamiento de ser esclavo o martillo. Constantemente, tanto en acciones como en palabras, la puesta en escena de “La Venus De Las Pieles” rodea y atraviesa esa idea. Concepto que surge desde los personajes. Uno por amor quiere ser esclavizado, porque así, sólo así amará y será amado.




Los climas formulados y expresados en escena son una constante invitación a la intimidad, y al erotismo de cinco personajes, de sus cuerpos, de sus deseos y de los juego que ellos quieren provocar y convocan. Personajes que sutilmente son llamados a una estética realista.





“La Venus De Las Pieles” están los sábados a las 21:30 y 23:30 en Teatro El Brio, Guatemala 5092, reservas al 4771-7005.

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