26 sept. 2009

PASIONARIA


Simplemente una interpretación increible



“ ‘Un atardecer hecho de rosa y azul místico.
Intercambiábamos un destello único,
Como un sollozo contenido. Todo cargado de adiós.’ Charles Baudelaire.
¿Quién no necesita ser amado? En Pasionaria esa necesidad se exacerba a un punto tal en el que ya nada importa más que yo y mi sentimiento. ¿Y si no soy correspondido? Me convierto en el protagonista de mi propio deseo. Sufro por amor y por esto amo más. Del otro solo queda el silencio que me impulsa a desplegar mi escena de tragedia amorosa. Nadie me quiere...
La desmesura tiene algo de caricaturesco, así que esta obra es más que nada una tragicomedia donde lo que más nos hace reír es el sufrimiento (íntimamente todos pasamos por eso y a pesar de todo, nos reímos). Pasionaria es un clásico discurso amoroso pervertido hasta lo paródico, un monólogo frustrado.”





“Pasionaria” llama a la sorpresa, convoca a la locura del público, desde un hecho teatral muy lúdico, donde parecen caer en ciertos esquemas y códigos teatrales inocentemente utilizados para entregarnos sorpresas tras sorpresas. Es un delirio muy triste que alegra ver.


“Pasionaria” es un diálogo entre los exacerbado hasta los tuétanos con el amor, con el dolor, con la comedia, con el delirio, con la lógica, con la ilógica, con el abandono, con los muñecos, zapato, teléfono, helado, etc...


Hay que resaltar la presencia y la interpretación de Flor Dyszel, cuyo trabajo es increíble, está muy bien jugado, donde se encuentran diferentes matices, gestos, cambios de humor, y un personaje tan pasional como normal.



Y, la actuación de Aníbal Gulluni, quien interpreta a un muchacho que aparenta traer helado, que aparenta ser el demiurgo del mundo de ella, que aparenta no estar ahí, que aparenta ser el abandonado, que es la duda de todo y a la vez una respuesta inmediata de la pasión.



“Pasionaria” es un texto muy carnal de Lucía Möller, quien tuvo la audacia de convocar y conducir a dos actores que realmente son el espectáculo. Obra marravillosamente pasional, cuyos silencios rompe con mucha más brutalidad los deseos de ella y de él.


“Pasionaria” habla sobre la soledad en compañía, de las relaciones que produce la urbanidad, de las colecciones, de que somos un máquina de coleccionar pasiones y objetos de seres que ya no se encuentran con nosotros, o sí, y no nos queremos dar cuenta. Habla de la felicidad de estar vivos y sentir hasta los huesos la vida.


“Pasionaria” está los jueves a las 21.30, en el Camarín de las Musas, Mario Bravo 960. Informes: 4862-0655

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