27 mar. 2009

POTESTAD


Un silla, la tortura


“Potestad describe la mente torturada de un hombre disléxico, su sufrimiento como padre al que le han robado la hija y no quiere reconocer la verdadera memoria, porque no lo soport. Como no es capaz de producir un cambio, vive contándose una historia, la del dolor de haberla perdido.”



Esas palabras nos entregan desde el texto de Eduardo Pavlovsky, aunque creo que hay mucho más donde explorar, donde hay capas y cada uno las descubre. Y, la propuesta de Alejandro Genes sigue con este espíritu, donde cada uno nos hacemos la idea personal de nuestros torturadores.



La interpretación, como el espacio, el ambiente, la atmósfera y el clima que muestran en la obra tienen una justa medida dentro de lo que explicitan; es decir, mantienen una línea y una coherencia de puesta y propuesta escénica, no cambian, no traicionan y la defienden hasta el último momento pero en escena. Donde todo parece blanco, perfecto e inmaculado...



Carlos Miceli construye un personaje muy emotivo, cayendo a lo exagerado para mi gusto, pero muy funcional a lo que proponen, con una buena interpretación y una solidez en las palabras como en las acciones internas que se nutre para que puedan llegar al espectador. Y como les llega...



Pese que no fue de mi gusto, la obra “Potestad” está muy bien hecha, con un buen trabajo que se nota que hay oficio en todos los involucrados. Así que pueden encontrarse con “una mente torturada por una pérdida” los domingos a las 18:00 en La Tertulia, Gallo 826, teléfono 6327-0303

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