12 mar. 2009

¿No pasa nada?


Quienquiera que hubiera dormido en esta cama


Colaboración: Kevin Quitapenas


La obra me hizo mucho recuerdo a propuestas cinematográficas como “Temporada de Patos” de Fernando Eimbcke o “25 Watts” de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll o la genial película uruguaya “Whisky”, donde la consigna es, que en realidad no pase nada. Quizás siguiendo hasta cierto punto la línea de Chejov que siempre dijo que en realidad las personas no ejecutan grandes actos heroicos ni dicen frases inteligentes, sino que en la cotidianeidad de su vida es donde suceden sus conflictos más importantes.


Así esta obra, capta un momento tan trivial como el de comprar una cama nueva y lo transforma en algo más que el espectador va completando, creando y complementando en su cabeza. Es una forma muy interesante de encontrar un nuevo diálogo con el espectador, ya que uno no ve grandes acciones, las grandes acciones las creamos en nuestra mente.


Una dramaturgia, por lo tanto, muy arriesgada y certera para estos fines, actuaciones muy naturales que tienen un tinte cinematográfico y por lo mismo corresponden al código que la propuesta escénica sugiere. Son tres personajes que parecen moverse en una rutina que se les hace odiosa y repetitiva, buscando decirse aquello que nunca se dicen. Y precisamente este vacío quedó en mí, como espectador, ya que al terminar la obra tuve una sensación de que algo me faltaba por llenar. Luego caí en cuenta que esa era probablemente la intención de Martín Flores Cardenas en su propuesta, espero que así sea.


Una propuesta digna de volverse a ver para encontrar, precisamente, esos recovecos donde no pudimos entrar la primera vez.


Los viernes a las 21:30 hrs, en el Teatro Abasto Social Club.


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