15 mar. 2009

ALGO MÁS SOBRE INSOPROTABLE I


INSOPORTABLE (El término de una larga obra)


Kalvin Ese. Escoria


Me da la sensación de que los autores y autoras de textos dramáticos modernos, no han logrado superar el trauma que les ocasiona TENER UNA MADRE. Es cierto, la mía es terrible, pese a mi edad, trata de controlar mis acciones ¿te has lavado los dientes? ¿Te has duchado? “ ¡luego no vaya a ser que tu esposa diga que tu madre era una vieja malcriadora!”. Es verdad, todos tenemos nuestros propios “Mami Issues”, y en el teatro sacamos al demonio de madre que todos llevamos dentro.


Así, los críticos, no estamos exentos de estos desvaríos. Por lo tanto, esta crítica a la obra, va de parte de mi madre:


“El decorado me pareció fatal, bueno, no fatal, pero si era una cosa entre que quería ser moderna o post moderna o post- post moderna, que se yo, un asco. Las actuaciones groseras, ¿cómo va a poner esa cara de pelotudo el padre? ¿Qué clase de padre tiene ese gesto tan grotesco, vil, de bruto que se queda durante 10 minutos viendo apagarse un cigarro? ¡Viendo apagarse un cigarro! Pero hay que estar loco para lograr esa quietud, hay que tener serios problemas mentales, hay que estar demente al borde del suicidio. ¿Y la madre? ¿Esa pobre y sufrida mujer? Que comprende tan bien el fondo de lo que significa vivir entre estos malditos engendros que llamamos hijos, y que son criaturas que una los mira y se pregunta ¿vos saliste de mi vientre cosa horrenda? ¿Vos estabas vivo dentro de mí? De haber sabido que serías una niña disfuncional con cara de mayor, me habría golpeado el estómago hasta vomitarte. Y esa niña, que si una no hubiera visto lo que ha visto, no me habría dejado dormir 7 días, como que no me dejó dormir 5. Siempre tosiendo, que parecía que tenía tuberculosis de verdad, ¿no me habrá contagiado? ¡Señor! Que insoportable momento. Y mejor ni hablar de la otra hija, esa drogadicta, asesina en potencia, con cara de hermanita amable, echa a la más sufridita de todas. A mí me parece sospechoso que esa chica tenga unos ojos tan expresivos, me parece altamente intrigante que no se mueva ni grite como los demás, ¿estará enferma? ¿Estará más enferma que la nena con inicios de tuberculosis de dudosa edad y dudosas intenciones?, toda la obra se me hace sospechosa, toda la obra se me antoja maquinada por una mente maligna, capaz de retratar y mofarse de nuestros dramas cotidianos, de nuestro llanto eterno de madres”.


Esa es mi vieja, tan linda como cualquiera.


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